¡De Rinlo a Potes y comes…porque te toca!

Os sugiero un interesante viaje saludable a una de las zonas más bellas en paisajes, en cultura; pero, sobre todo en el arte de comer… por ello nosotros le denominamos ruta gastronómica norte 1 de Rinlo a Potes.

1ª jornada: Rinlo – Ribadeo – Navia – Coaña

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Comenzamos nuestra ruta en San Pedro de Rinlo, que sin duda ha sido un gran descubrimiento; ya que nos fuimos hasta el límite del Cantábrico porque un amigo nos aconsejó comer el arroz con bogavante de cualquiera de los restaurantes destacados y sin duda, no se equivocó; ¡para mí, el mejor que he comido en mi vida… y han sido unos pocos!! acompañó, como no podía ser de otra manera, un fresco albariño que supero sin duda, nuestras expectativas.

Rinlo, es una pequeña población pesquera, poco habitada (no llega a 200 habitantes según nos dijeron); pertenece a Lugo (Galicia) dentro de la comarca de Ribadeo, en la frontera con Asturias en la conocida Mariña Lucense. Dentro de la ruta de las Prairas, destaco las Cetáreas naturales de Rinlo, a la que se llega siguiendo el paseo marítimo, y que probablemente sean de las primeras que se construyeron en España aprovechando la caprichosa arquitectura que el mar hace en esta parte de la costa, para generar un marisco de gran calidad que ha supuesto la base gastronómica de la zona.

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Tras la exquisita comida, hay que perderse por un entorno único,en el que podemos disfrutar de una tierra esculpida por el mar y que da lugar a un conjunto de extraordinaria belleza integrado por acantilados de gran altura, y una extensa playa de arena blanca y muy fina en el que bañarse es todo un placer a mar abierto, estamos hablando de la playa de las catedrales de Ribadeo, de la playa Os castros, y Las Islas, un conjunto monumental natural que podrás ver en marea baja y que constituye uno de los atractivos turísticos del municipio de Ribadeo, tanto al amanecer como al atardecer, los colores del firmamento engrandecen si cabe, más aún estos territorios marítimos.

Con la vista llena, nos fuimos a Coaña, donde teníamos reservada una casa rural, en las que nos sentimos amablemente acogidos y en donde nos aconsejaron que cenásemos en Ribadeo, en el que estaban celebrándose una fiesta de recreación histórica, las Fiesta de Ribadeo indiano.

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Ribadeo fue tierra de emigrantes, cuna de aventureros que cruzaron el Atlántico con destino América, y que en los diferentes viajes trajo riqueza y cultura, que forja un pueblo con edificios típicos de la cultura indiana, que permanece aún muy viva.

Al llegar al pueblo, entramos a una villa con centenares de personas luciendo trajes de época colonial, con encajes y bordados, las leontinas, las sombrillas, el lino blanco que predominó, las pamelas…¡me encantó!, de verdad mereció la pena, sobre todo por el ambiente que se estaba creando.

Al entrar la noche, con música tradicional, con la banda, y de melodías americanas, se alegró una abundante cena gallega a la que no le faltó de nada; pulpo a la plancha, lacón, un buen surtido de tostas, y unas gambas a la plancha que se deshacían en la boca…todo bañado con un buen y fresco Ribeiro, que tuvimos que bajar paseando por el puerto de Ribadeo, un rincón atractivo y en el que pudimos degustar un variado surtido de postres del que destaco el mouse de turrón, no apto para diabéticos, pero muy, muy saludable!!!.

2ª jornada: Coaña – Cudillero – Avilés – Cangas de Onis

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

¡Ya en Coaña (Asturias), desayunando unas tostadas de pan recién hecho y mermelada casera, comentamos con Carmen, nuestra anfitriona, lo increíble del día de ayer!; pero…el día de hoy, no iba a ser ni mucho menos, un día cualquiera!!!

Coaña es centro de la cultura castreña, y que junto a Mohias, Navia ó Arnelles recaban las clave para entender una cultura que proliferó de manera específica en el occidente asturiano. Destacamos el castro de Coaña, que, junto a otros de esta zona asturiana, representa un conjunto de excavaciones arqueológicas de los asentamientos de poblados fortificados de la Edad del Hierro, que sin duda invitamos visitar.

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

¡No podíamos dejar Coaña, sin echar un vistazo al puerto de Ortiguera, y al faro de San Agustín, carismáticos e inolvidables, que apuntamos en nuestra agenda, para volver con más tiempo!!!

La meteorología nos acompaña, y decidimos seguir la costa, ya que, en la moto, podemos sentir la brisa asturiana hasta llegar al bello concejo de Navia en el que hicimos tiempo para un tentempié, mientras disfrutamos de una población con un rico patrimonio monumental, etnográfico, artístico, y acogedora, que representa las tradiciones de la vida marinera y de la que destaco el puerto pesquero de Vega.

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Siguiendo nuestro camino, llegamos a Cudillero, un pueblo entrado en la montaña, con casas escalonadas hacía arriba formando terrazas que se perdían en la cumbre, y que retaba al estómago a hacer hambre por la ruta de sus miradores: El paseo al faro, La Garita, La Atalaya, El Pico…hasta llegar al restaurante; un balcón con vistas, en el que nos dejamos querer por una gastronomía asturiana abastecida por la faena diaria, que garantiza frescura y mimo de una cocina asturiana abundante y ancestral que ha mantenido los valores de las gentes del mar.

Nosotros optamos por una dorada a la plancha y unos calamares en su tinta, que con la enorme ensalada y un verdejo frío, nos incitaba a seguir disfrutando de un pueblo grandioso que se extendía hacía el puerto con un Cantábrico sereno, que a mí me emocionó.

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Y sin salir del municipio, nos adentramos al conjunto palaciego Selgas y playa de Águila, que sugiero no olvidéis visitar.

Con concierto anhelo, nos bajamos para Cangas de Onís, dejando atrás la costa, y en el camino y con vistas al mar, un alto en el camino para fundirte con en un ambiente plenamente rural y endográfico, que va depurando los sentidos y piensas…¡qué nunca se acabe!!

Toda vez que nos relajamos un poquito en el hotel, nos fuimos a ver este pueblo, origen de muchos caminos y siempre lleno de vida.

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Cangas de Onís, situada en el interior oriental asturiano, ha estado condicionada por un entorno increíble, de naturaleza plena, ya que forma parte del Parque nacional de los Picos de Europa. El trazado del rio Sella, que la cruza, la convierte en centro de actividades del turismo activo y origen de las rutas que llevan a Fuente De, Potes, ruta del Cares, y otros recorridos escarpados dentro de este emblemático entorno natural.

Su rico pasado histórico la anexa a Covadonga en la que se inicia la reconquista de España, ya que fue aquí en donde el rey D. Pelayo en las entrañas del medievo, se sublevó ante la ocupación musulmana y que le ha hecho ganarse a Asturias, la condición de reino en su momento y sede del Principado de Asturias en la actualidad (interesante no perderse las rutas turísticas culturales (Ruta de Don Pelayo, ruta de Favila, Ruta del Románico).

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Uno de los iconos de Cangas el “Puente Romano” del S.XIII, sobre el que pende la “Cruz de la Victoria“, emblema del Principado de Asturias.

El casco urbano está salpicado de casonas-palacios (la más antigua la de Soto Cortés del S. XVI) y una importante variedad de edificios culturales religiosos. Sin duda uno de los atractivos turísticos es la Cueva del Buxu, con interesantes muestras de grabados y pinturas en negro del periodo Paleolítico.

¡Como no puede ser de otra manera, nos dispusimos a degustar la gastronomía de este lugar, y la verdad, la experiencia sencillamente fabulosa! La amplia oferta de restaurantes de diferentes formas y productos se vuelve un problema, ¿dónde ir?, así que fuimos picando de sidrita en sidrita y tapa a tapa, llenando el paladar y el buche

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Como era cena, no nos atrevimos con las fabes, que nos ofrecían de todas las maneras (fabada, fabes con almejas, mariscos.), pero todos coincidieron que las legumbres de la zona, especialmente las fabes se engrandecían por la buena calidad de sus “aderezos”, embutidos y productos porcinos del ganado local.

La “Carne Roxa” de ternera, merece una mención especial dado que procede de ganado que pasta en libertad, con ausencia de piensos en sus dietas, asimismo ocurre con el “cabritu” y el cordero, de los que surgen platos exquisitos cuando se acompañan de productos de la fértil huerta local. Por otra parte, el río ofrece productos frescos como salmón, reos, truchas y anguilas, por lo que la dieta, para los no carnívoros, está asegurada.

Aunque es un clásico, sigue emocionándome ver al camarero escanciar la sidra (los nuevos escanciadores automáticos, ¡no me van nada!), recordemos que esta forma de echar la sidra al vaso, da fuerza y sabor a la bebida que, en porciones pequeñas, se debe tomar al instante.

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Nosotros optamos por el pastel de cabracho y los quesos, una selección que nos aconsejaron y que destacaban entre lo más precisado de la zona. El queso “Gamoneu” me gustó por su naturalidad, y por su sabor, matizado por la sidra; nos contaron que es queso de los pastores de las montañas, queso ahumado y curado en cuevas naturales.

3ª jornada: Santuario de Covadonga – Potes

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Al día siguiente, nos adentramos en la ruta del Santuario de Covadonga, un lugar de extrema belleza paisajística y de historia tallada en el mismo. Erigido por el Santuario de Ntra. Sra. de Covadonga, la Colegiata de San Fernando del s. XVI, se alza majestuosa, mientras que, en los bajos, la Santa Cueva los devotos rezan en silencio iluminando con velas el camino de los milagros a través de la Escalera de las Promesas que conduce a la gran campana, de 4 toneladas de peso. No dejar de ver los sepulcros del Rey Don Pelayo y de Alfonso l que aún se conservan

También bajo la cueva, está la Fuente del Matrimonio, a la que se le atribuye la capacidad de propiciar el matrimonio a las jóvenes casaderas que beben de todos sus surtidores, ¡no apta para solteros empedernidos!…

De vuelta del santuario y antes de iniciar el camino a Potes, un vinito en la carretera para no dejar de probar una tapa de fabada… ¡¡¡exquisito!!!

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

La última parte de nuestro viaje fue camino a Potes la capital de Liébana, comarca situada en el suroeste de Cantabria, entre las sierras de Peña Sagra y Peña Labra y el Macizo de Picos de Europa.

Potes, es un lugar de esos en el que el clima es un aliado, ya que debido a su situación al abrigo de las montañas hace que tenga un microclima más cálido y seco, diferenciado del resto de Cantabria.

El pueblo medieval, es en sí, un privilegio del pasado, lleno de historia e historias, que cuando andas por sus calles no dejas de ¡sentir, de percibir, de entender!… sobre todo, cuando visitas el Jubileo del monasterio de Santo Toribio y la Torre del Infantado, que anteriormente era la Casa del Marqués de Santillana.

Piérdete entre sus calles empedradas para ver la multitud de casas y edificios diferentes; pero, sobre todo, entra en una de sus tabernas para degustar un vinito y una tapita de sus embutidos característicos.

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

¡Ya de camino a Madrid, paramos, a comer, ¿cómo no?! el famoso cocido lebaniego, que nos ofrecía uno de los muchos restaurantes del camino.

El cocido lebaniego similar a otros cocidos, tiene como componente principal los pequeños garbanzos de Potes, las patatas y la berza o repollo y acompañado de los básicos (el compango), chorizo, morcilla, tocino, hueso de jamón, carne de ternera, y miga de pan con huevo, chorizo y perejil… plato único que se divide en tres partes; la sopa del cocido, los garbanzos con una ensalada y la carne y embutidos con la pringá, aunque depende de los gustos se puede comer todo junto… pero acuérdate que luego te tienes que tirar, ¡¡tres días a frutaaaa!!.

Rinlo – Ribadeo – Navia - Coaña

Debo confesar que fuimos cautos en la comida, porque el camino a Madrid iba a ser largo; de hecho nos dio tiempo a un paseo antes de la marcha por estos caminos de vértigo, y nos dejo una sensación de calma, de plenitud e hicimos un sinóptico de un viaje, que además de hacer crecer las engordaderas, nos engordó el espíritu… para mi, un viaje muy, muy saludable.

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